La evolución de la agroindustria internacional que se examina en este estudio tiene consecuencias para los países en desarrollo y les ofrece la posibilidad de desarrollar sus sectores agroindustriales. Así pues, por una parte, es de esperar que el proceso gradual hacia una mayor liberalización del comercio y orientación al mercado de las políticas nacionales de los países desarrollados ofrezca oportunidades mayores a los países en desarrollo. Por otra, la necesidad de adaptar la producción a unas necesidades cada vez más específicas y exigentes de estos mercados constituye un desafío para la agricultura y la agroindustria de los países que desean abastecerlos. En efecto, el éxito de varios países en desarrollo en la expansión de su producción y exportaciones agroindustriales ha dependido en gran medida de su capacidad de satisfacer las exigencias de los mercados de países desarrollados.
Como en los países desarrollados se consumen prácticamente sólo alimentos elaborados, ya que incluso las hortalizas frescas se someten a distintos tipos de lavado, preparación y envasado cuando llegan a los canales de distribución, el desarrollo de las agroindustrias se identifica cada vez más con el desarrollo de la agricultura industrial. Es más, aunque la mayoría de los llamados nuevos exportadores agrícolas, como Chile y Tailandia, han incrementado su capacidad de abastecer los mercados con productos tanto frescos como elaborados (Recuadro 13), incluso las frutas y hortalizas «frescas» son artículos elaborados que han sido sometidos a operaciones sofisticadas de recogida, control de calidad, envasado, almacenamiento, refrigeración y transporte.
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